Superliga. Clamor mundial: Inglaterra está en la final de la Eurocopa por el favor a la UEFA

El más que dudoso penalti pitado en la prórroga ha encendido las sospechas de la comunidad futbolística en torno a Ceferin.

En una Eurocopa con múltiples sedes, pensada hace años para expandir la pasión -y el negocio- inherente a este evento por varios países del Viejo Continente, Inglaterra va a jugar seis de siete partidos en casa. En el estadio de Wembley, en Londres. Se trata de la única selección que ha disfrutado de semejante favor competitivo, el hecho de jugar como anfitrión y contar con todas las herramientas para gestionar el tiempo según la necesidad de los partidos -la actuación de los recogepelotas yace subrayada-.

Pues bien, este detalle ya había generado bastantes suspicacias en torno al trabajo de la UEFA como organizadora de la competición. Durante estas semanas ha permanecido latente una acusación a Aleksandr Ceferin que ha ido asomando a medida que los británicos avanzaban rondas. Y que ha terminado por estallar en el desenlace de la segunda semifinal. En la que Dinamarca ha sido apeada por un penalti muy polémico sobre Raheem Sterling.

Con 1-1 en el electrónico, en los minutos postreros de la prórroga, el extremo del Manchester City se adentró en el área. Su slalom eléctrico se quedó sin espacio ante el buen achique danés. Pero el atacante pretendió ser trabado por Joakim Maehle y se fue al suelo, en un escorzo que el colegiado entendió, sin dudar, como penalti. Esa decisión desembocó en insistentes protestas del conjunto danés, que veía cómo su derroche maravilloso quedaba tirado por tierra por una acción muy polémica.

A pesar de la ausencia de claridad sobre si hay contacto demostrable en ninguna de las tomas mostradas por la retransmisión, el VAR no llamó al árbitro neerlandés Danny Makkelie. La pena máxima se lanzó. Harry Kane asumió la responsabilidad y falló el tiro. Kasper Schmeichel redondeó su extraordinaria actuación con una parada de mérito, pero el goleador del Tottenham cazó el rechace e instaló el 2-1 definitivo. Destacando a su equipo e insuflando éxtasis a una afición que abarrotó el estadio. Y que verá a su equipo por ver primera en una final continental.

En cuanto se decretó dicho penalti, las redes sociales comenzaron a brotar en indignación. Futbolistas retirados, entrenadores, analistas y periodistas de todo el planeta dejaron claras sus dudas. Y algunos de ellos, seguidos por miles de aficionados, apoyaron esta teoría: todos los favores que han rodeado a Inglaterra en esta Eurocopa, con esta pena máxima como guinda, se comprenden como la contraprestación de la UEFA por la actitud de los seis clubes británicos que fundaron la Superliga para abortar el proyecto a las primeras de cambio.

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